EEUU: ¿Conmutación de penas tras legalización de marihuana?

LOS ÁNGELES (AP) — La condena de Jay Schlauch por vender marihuana lo abrumó durante casi un cuarto de siglo. No podía conseguir trabajos, hizo que su esposa dudase de casarse con él y ensombreció su actitud positiva hacia la vida.

Cuando se presentó la oportunidad de cambiar sus antecedentes policiales para que su falta quede catalogada como una infracción menor, Schlauch no lo pensó dos veces.
“¿Por qué debo estar metido en la misma bolsa que asesinos, violadores y gente que realmente cometió delitos graves’”, preguntó.
Un artículo poco conocido de la Proposition 64, una ley aprobada a fines del año pasado que permite el uso recreativo de la marihuana por parte de personas mayores de 21 años, ofrece a mucha gente condenada por el consumo o venta de marihuana borrar ese antecedente penal y eliminar un elemento que les impide conseguir trabajo o préstamos. En el caso de los extranjeros, desaparece un elemento que puede ser causal de deportación.
Es difícil determinar cuánta gente se ha beneficiado, pero se recibieron más de 2.500 solicitudes de reconsideración de penas, según cifras oficiales parciales de marzo. Estas cifras no incluyen información de más de media docena de condados del primer trimestre de este año.
Los fiscales dicen que en general no se oponen a estas solicitudes.
Organizaciones a favor de la legalización de la marihuana han realizado seminarios gratis para ayudar a borrar este tipo de antecedentes penales. Abogados especializados en la defensa de esas ofensas dicen que hay mucho interés en seguir ese camino.
El abogado Bruce Margolin, que lleva décadas promoviendo la legalización de la marihuana, dice que recibe dos o tres casos por semana, algunos de ellos de hace décadas.
Desde la aprobación de la Proposition 64, logró la liberación de numerosas personas, evitó que otras fuesen a la cárcel y consiguió que viejas condenas por uso o consumo de marihuana desapareciesen de los antecedentes penales.
Dice que al principio hubo mucha confusión.
“No estaban preparados” para lo que se vino, declaró Margolin en alusión a los jueces y fiscales con los que se topó en todo el estado. “Es sorprendente. Uno hubiera pensado que hubo seminarios para ponerlos al día, para que no tengamos que estar explicando cosas que son obvias, pero todavía tenemos que hacerlo”.
Eso no fue lo que pasó en San Diego, donde los fiscales vieron el rumbo que estaban tomando las cosas y se prepararon, de acuerdo con Rachel Solov, de la procuraduría municipal.
“Nos guste o no, tenemos que hacer cumplir las leyes”, dijo Solov. “Es lo que corresponde. Si alguien está bajo custodia y no debería estarlo, tenemos la obligación de resolver eso”.
Schlauch fue condenado a nueve meses de cárcel hace más de dos décadas y estuvo preso aproximadamente un mes. Pero el antecedente que le quedó no desapareció.
El fiscal que pidió que se eliminase ese antecedente, C. David Eyster, presentó cartas de gente que lo elogiaba por su trabajo como voluntario para los veteranos de combate, su trabajo con niños con incapacidades en una escuela de artes marciales y por haberse recibido de enfermero después de salir de la cárcel.
El caso era tan viejo que los archivos estaban incompletos.
Una fiscal que analizó el caso se preguntó si realmente se le podía desconocer el antecedente. Dijo que se le habían encontrado 8,5 libras (menos de cuatro kilos) de marihuana y que el legajo decía que también se hallaron hongos alucinógenos. Se preguntó asimismo si la presencia de un arma indicaba que era una amenaza.
Schlauch, quien tiene 58 años, nunca fue acusado de posesión de armas. Dijo que las armas estaban registradas, descargadas y en un sitio seguro, bajo llave. La única acusación en su contra fue posesión de marihuana para la venta, señaló Margolin.
El juez estudió un grueso libro de códigos penales para analizar la nueva ley.
“No veo ningún riesgo razonable. Me parece que está habilitado” para que se le elimine el antecedente, expresó el juez Martin Herscovitz.
Tomó apenas cinco minutos eliminar esa carga que llevó por tanto tiempo. Schlauch no tuvo que decir nada ni explicar cómo había enderezado su vida. Y salió del juzgado emocionado.