¿Es realista pedir que Guardia Nacional no pille migrantes?

El gobernador de California Jerry Brown ha dejado bien en claro que su Guardia Nacional ayudará a perseguir traficantes de drogas y otros delincuentes en la frontera con México, pero no migrantes. Cumplir ese cometido, sin embargo, no será fácil.

La decisión de Brown de aportar 400 efectivos para resguardar la frontera permite al presidente Donald Trump decir que los gobernadores de los cuatro estados fronterizos apoyan su política de usar elementos de la Guardia para vigilar la frontera. Entre California, Arizona, Nuevo México y Texas comprometieron 2.400 soldados, más que el mínimo planteado por Trump, quien quería entre 2.000 y 4.000.

El gobernador demócrata dice que le interesa colaborar en la lucha contra las bandas transnacionales y los traficantes de drogas y de armas, pero rompió con sus colegas republicanos de los otros tres estados al insistir en que sus soldados no harán cumplir las leyes de inmigración.

Algunos expertos dudan que Brown pueda impedir que los soldados californianos terminen desempeñando esas funciones.

“Creo que les será difícil transitar esa delicada línea divisoria porque cuesta hacer distinciones”, afirmó Eric Olson, subdirector del Programa para Latinoamérica del Centro Wilson, que se especializa en temas de seguridad y crimen organizado. “No es que el que cruza la frontera vaya a decirte ‘traigo drogas’. ¿Cómo haces para distinguir en qué andan?”.

Trump elogió la decisión de Brown en Twitter el martes, sin mencionar las condiciones fijadas por el gobernador. Dijo que Brown estaba “haciendo lo correcto y enviando a la Guardia nacional a la Frontera. Gracias Jerry. ¡Buena medida por el bienestar de nuestro País!”.

La misión de la Patrulla de Fronteras de impedir el ingreso ilegal de personas al país no ha cambiado en sus 94 años de vida. Pero sus casi 20.000 agentes también confiscan cientos de toneladas de marihuana y de otras drogas todos los años. Cumplen asimismo funciones antiterroristas desde los ataques del 11 de septiembre del 2001 contra las Torres Gemelas.

Andrew Selle, presidente del Instituto de Políticas Migratorias, independiente, dijo que Brown está preocupado por el impacto político que puede tener la movilización de la Guardia Nacional en un estado que se opone tajantemente a las políticas de mano dura de Trump hacia la inmigración. Opinó que Brown tiene “espacio de maniobra” para retirar esos soldados si se involucran en tareas relacionadas con la inmigración.

“A todos les interesa que esto funcione”, sostuvo Selee. “Las líneas están un poco borrosas, pero los gobiernos federal y estatal tratarán de asegurarse de que no hay conflictos. Eso no le conviene a nadie”.

Los detalles sobre las misiones específicas de estos efectivos han ido trascendiendo de a poco.

La Guardia Nacional de Arizona dijo el miércoles que 112 de sus 338 soldados ofrecerán apoyo aéreo, como por ejemplo tripular helicópteros desde una base en Marana, cerca de Tucson. Otros 60 serán destacados en la ciudad fronteriza de Nogales para lo que el general de división Michael McGuire describió como misiones de tierra. No dio detalles.

No se requiere que porten armas, pero pueden hacerlo si consideran que las necesitan para protegerse, indicó McGuire.

La Guardia Nacional de Texas, que ya tiene soldados en el valle del río Bravo y en Laredo, trata de detectar actividades ilegales por aire y tierra e informa lo que encuentra a la Patrulla de Fronteras.

El gobernador de Texas Greg Abbott dijo el jueves que espera instrucciones del gobierno nacional, pero que tiene entendido que sus efectivos “no estarán involucrados en ningún proceso de arresto ni en confrontaciones”.

La Guardia Nacional de Nuevo México no ha dicho qué papel desempeñarán sus 250 efectivos.

Las leyes federales restringen severamente la participación de los militares en las tareas propias de la policía. Por ello se creó la Guardia Nacional, para que realicen tareas de apoyo. El Pentágono dijo la semana pasada que los efectivos no cumplirán funciones policiales ni lidiarán con la gente detenida por las autoridades fronterizas sin su visto bueno.

Esta será la tercera vez que la Guardia Nacional es movilizada a la frontera.

Entre el 2006 y el 2008, bajo el gobierno de George W. Bush hijo, la Guardia fue movilizada a la frontera con México para arreglar vehículos, mantener carreteras, reparar cercos y cumplir tareas de vigilancia.

Del 2010 al 2011, por orden de Barack Obama, la Guardia participó en misiones de vigilancia aérea y trabajo de inteligencia.

Personas involucradas en ambas operaciones dicen que la Guardia fue “los ojos y los oídos” de la Patrulla de Fronteras.

Brown dijo el miércoles que los soldados californianos no podían custodiar a nadie detenido por violar las leyes de inmigración ni participar en la construcción de barreras en la frontera ni cumplir tareas de apoyo relacionadas con la persecución de inmigrantes.

El vocero de la Guardia Nacional de California, teniente coronel Thomas Keegan, afirmó el jueves que esa fuerza “generalmente no habla de los detalles de las operaciones, tácticas, técnicas y procedimientos, y desde ya que no daremos pistas a las bandas delictivas trasnacionales, los traficantes de personas y los contrabandistas de armas y drogas que tenemos en la mira”.

Las misiones de unos 55 efectivos californianos que ya se encuentran en la frontera incluyen reparación de carreteras, muros y alcantarillas, y colaborar en operaciones antiterroristas y contra el tráfico de drogas, según indicó Keegan.

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Los reporteros de la Associated Press Paul Weber (Austin, Texas) y Kathleen Ronanye (Sacramento, California) colaboraron en este despacho.